Queridos papá y mamá:
Os escribo esta carta desde mi habitación, y tengo una idea importante que proponeros.
Para mi cumpleaños, me gustaría una máquina de escribir. Una de verdad. No un juguete.
En el colegio, Lea tiene una. Cuando escribe se oye clac clac, y al final de cada línea suena una campanita que hace ding. En la tableta no hay campanita.
Su mamá le dijo que viene de Matypo, un taller en Francia que repara las máquinas antiguas para que escriban como nuevas. Dicen que es el regalo más bonito que se le puede hacer a un niño.
Pensadlo. Os quiero mucho.


